(faltan otros en el medio, me aburre subirlos en orden)
Ojala pudiéramos elegir que hacer con cada día (y no estoy hablando de un problema estrictamente económico).
Proyectar: idear, trazar o proponer el plan y los medios para la ejecución de algo.
El hombre necesita o cree que necesita proyectos, cosas que quiere hacer o ser en el futuro para poder sentir que el camino que recorre cada día es en dirección a algún lado, hecho que lo hace sentir más seguro.
Y lo que termina pasando es que una tarde brillante, de clima templado, con miles de diferentes tonalidades de amarillos y marrones otoñales se nos pasa sin que la experimentemos, como si cualquiera de los proyectos a futuro que nos entretienen fueran más reales que lo que pasa a unos centímetros, del otro lado de la ventana.
Así que.
Franca, mi personaje, está inmerso en este des-tiempo, provocado por su separación reciente.
En este momento particular de su vida, en este día preciso, en esta tarde, no hay nada que a Franca le importe más que el otoño.
La transitoria incapacidad de proyectarse le permite que la calle y la bicicleta sean lo único real en ese instante.
No siente que el tiempo se le va, ni tampoco que sea eterno.
Simplemente goza del viento fresco sobre la cara, y cuando está segura de que no vienen autos atrás cierra los ojos, o anda sin manos, o zigzaguea disfrutando su control sobre las curvas. Y se siente curva. Y se siente aire.
lunes, 24 de agosto de 2009
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