sábado, 22 de agosto de 2009

Vuelvo hoy, viernes por la noche, mientras tomo una cerveza conmigo misma, a reflexionar sobre el tema que me obsesiona últimamente (sé que cansa).

No sé si son los cliente en sí, esa masa virtual de vocecitas españolas, con su mal humor y su dificultad para entender cosas de lo más simples.

O es el edificio, las escaleras con las paredes cambiando de color, y hoy por ejemplo con una nueva palabra en la pared verde (“PROFUNDO”) (¿?).

O los cartelitos de siempre colgando del techo (“sonrisa” “comprensión” “respeto”).

O las hojas que les encanta hacerte firmar, siempre con una nueva insatisfacción (“Comunicamos a los agentes que deben reducir el tiempo de auxiliar – a saber, segundos en los que no se hace nada justificado – que utilizan para realizar tareas inapropiadas que deberían realizar en el break”).

O si es la magia misma de la globalización, de no saber realmente donde está la persona con la que hablo, si es un compañero que está en otro piso de mi edificio, o en algún otro edificio de Buenos Aires, o en algún lugar de Latinoamérica, o en España, o en Rumania, etc.

O un compañero que me transfiere una llamada, con una definitiva tonada argentina, y me dice ‘buenas noches compi’ (compi = compañera/o), y yo respondo ‘buenas noches’ con la mayor naturalidad, mientras que afuera el sol de las tres de la tarde prende fuego el cemento porteño.

“Se observa que los sub-ítems Actitud comercial y Rebatir objeciones, han experimentado un descenso en comparación con el mes pasado, esto es debido principalmente a la falta de interés en los agentes que gestionan las llamadas.”

Hoy fue, una vez más, viernes temático, y no es sólo que ‘temático’ se reduce a llevar un color determinado de ropa, sino que hoy fue de nuevo el rojo, o sea, de cuatro colores uno se repitió.

Te ofrecen un trabajo que roza con lo inhumano, no por el trabajo en sí, sino por la forma en que te exigen que lo realices. Te pagan una miseria, pero te dan una tarjeta de crédito para asegurarse que no dejes de consumir. Y vos comprás cosas, es inevitable, y te endeudás. Entonces ya no podés dejarlos, estas atado, a cambio de nada. No pagan ningún precio.

Deletreando… eme de Madrid, ge de Gerona, ele de Lugo, pe de Panplona…

Todo este armado, que hace que quizás a uno no le importe tanto estafar a alguien que habla en otro idioma y que está del otro lado del océano; pero que por otro lado hacer una queja o faltar un feriado signifique fallarle a tu supervisor, con el que si se preocupan de que formes un vínculo. Quiero decir, manejan muy bien y con nada de inocencia el tema de las relaciones entre las personas.

O que en las métricas figure que te excediste 17 segundos en el recreo, pero que falten 160 llamdas recibidas, de las que depende tu bono. Cuando quieren son precisos.

No me cerraba lo que me habían pagado, me daba vueltas y vueltas por la cabeza, finalmente me fui a quejar, y sí, me debían 230 pesos.

Ayer soñé que me iba de viaje de egresados a Brasil con todos los pibes del call center.

En la pared, impresa cada letra en una hoja A4, una frase terrible terrible: “Si no puedes hacer lo que te guste, procura que te guste lo que haces”


Pero como todos dicen parece que es una de cal y una de arena.

Así que hoy el verdulero me prestó el envase de la cerveza, quiero decir, no me dio vale ni nada, me lo PRESTÓ, así de palabra. Desde atrás del mostrador, devolviéndome la plata, me dijo ‘cuando te acuerdes me lo traés’.

Me fui contenta, me siento un escalón más arriba en el almacén de la vida.

1 comentario:

  1. Buenísimo, y ahora? por lo menos te van a pagar más jajaja abrazoooooooooo

    ResponderEliminar