lunes, 29 de noviembre de 2010
por fin armo la computadora. vuelve a existir sobre la mesa de la pieza. la prendo. la imagen pradera-cielo celeste con nubes de windows. tres iconos en el escritorio. no office, no nada. lo peor: no documentos de ningún tipo. y no es que todo lo había fuera importante.. películas, música, ediciones de cosas, ni sé. pero hay dos cosas que si lamento. por un lado la carpeta de la facultad. clases tipeadas, resúmenes, parciales domiciliarios, artículos bajados de internet, afiches de cortos, guiones, proyectos, un montón de cosas que no sé si son indispensables, pero que son algo así como el testimonio más palpable de mis últimos siete años, y la razón por la que me vine a capital. por otro lado mis escritos, cosas viejas que me gustaban y las pasé antes de tirar los originales, otras cosas de estos últimos tiempos de vida ciudadana. tampoco son indispensables, pero si absolutamente irrecuperables. cómo se hace para borrar 80 gb ajenos? un error. que sistema frágil.
martes, 26 de octubre de 2010
si la tierra tiembla se hunde en el mar
Hay algo en lo que Flor tiene razón: llega un momento en que ya fue el pasado. No sirve escudarse siempre en la forma en que uno llegó a donde llegó y es como es y tiene los defectos y los miedos que tiene. Llega un momento en que hay que cortar con eso. Por el bien de uno, claramente.
Hay un momento donde hay que cortar con los deseos viejos. Digo, pensar un poco y separar, con conciencia y sinceridad que cosas deseo y que cosas deseaba antes.
Hasta qué punto es no poder lograr los objetivos y hasta qué punto es esconderme atrás de deseos viejos para no enfrentar el hecho de que ya ni se cuáles son mis deseos actuales.
Hay un momento donde hay que hacerse cargo de esta vida que a cada uno le toca.
Todas estas cosas que tienen que cambiar tienen que cambiar de verdad, transformarse desde el centro mismo del asunto. Desde ese lugar donde todo es doloroso. Hay que decir basta. Hay que aceptar que las cosas fueron como fueron y son como son y saber que no se puede cambiar nada sin primero aceptar quien es uno. Ya fueron las justificaciones. Estoy acá porque caminé hasta acá.
Estoy encerrada en este octavo piso, de alucinante vista nocturna, porque elegí estar acá. El no saber que sigue no es culpa de nadie.
miércoles, 20 de octubre de 2010
lunes, 30 de agosto de 2010
domingo, 15 de agosto de 2010
Fue después de un mes y medio de buscar trabajo en las tantas páginas de internet, de despertarme temprano, hacer colas eternas en la vereda con el diario en la mano, de llenar decenas de formularios, de enfrentarme a los siempre jóvenes trajeados de recursos humanos con sus preguntas incoherentes, ejerciendo su poder mediocre sobre la persona que tienen enfrente, después de escuchar propuestas inverosímiles de trabajos inaceptables. Fue después del fin de semana de los panes rellenos, de comprar harina y jamón y queso y tomate y amasar a la mañana, hornear al mediodía y salir a vender a la tarde con los inolvidables $17 de ganancia. Fue después de todo eso cuando caí en la trampa de las cajas de cartón.
Todos los fines de semana salía en los clasificados, era algo de armar cajas de cartón, no pedían nada, tenías que ir a una entrevista, te entregaban el material y te pagaban semanalmente por cantidad de cajas armadas.
Así que me aventuré ese lunes por la mañana en una galería oscurísima de Primera Junta, había ya gente esperando, un clima de desconfianza total. Las entrevistas las hacían en un local, la vidriera estaba tapada con una estantería y una tela enganchada atrás que no dejaba ver el interior. En los estantes unas cajitas mínimas de bajísima calidad, cuadradas, redondas, con forma de corazón, algunas estaban abiertas mostrando bochornosos anillos dorados en su interior.
Al rato vi salir a la primera tanda, se entraba de a tres. Eran dos personas grandes (hombre y mujer) y una chica, salían con bolsas en la mano. El “qué hago acá” fijo en la mente, acompañado por el “necesito plata ya” y el saber que me quedaban como mucho $50 hasta que saliera algo de trabajo y que en algún momento, inevitablemente, iba a llegar principio de mes con el alquiler, la luz, etc etc.
Finalmente entré, me tocó con dos chicos adolescentes. Adentro un escritorio, una vieja, dos sillas. Me quedé parada. Y ahí, no me queda muy claro cómo, la vieja desagradable desplegó unos modelos de cajitas, describió un sueldo genial y nos vendió una bolsa con materiales para hacer una pequeña primer tanda ("sean prolijos", me acuerdo que nos aconsejó), llevarla en dos o tres días y así quedar dentro del staff. Y cuando digo vendió lo digo literalmente, tuvimos que pagar algo así como $30 por los materiales.
Cuando atravesé la puerta del local para irme ya me sentí una idiota, sentimiento que se fue haciendo más fuerte cuando salí de nuevo a la realidad de Av. Rivadavia, y más cuando subí al 42 para volver al departamento de Fraga y reflexioné apenas sobre lo que había pasado. Y más cuando, después de aguantarme las ganas de tirar la bolsa en cada tacho de basura de cada esquina, puse los materiales sobre la mesa (dos cartones tamaño oficio, una plasticola de marca desconocida y unas hojas con explicaciones tipo billiken) y me di cuenta de que me resultaba incomprensible cómo transformar esos cartones en corazones.
Ayer me recordaron esta anécdota, y me reí durante interminables minutos. Pero me quedé pensando en lo terrible de este submundo de personas que viven de la estafa a gente que no tiene nada. Lo terrible de la vieja detrás del escritorio, que quién sabe por qué diminuto sueldo se dedica a hacer perder sus últimos $30 a personas que llegan desesperadas. Publican en el diario un aviso para gente que ya fue rechazada en tantos otros lugares, y lo real es que cuando llegás y te dicen que sí, que estás capacitado para esa tarea, les comprás cualquier cosa. Tan baja es la autoestima.
Todos los fines de semana salía en los clasificados, era algo de armar cajas de cartón, no pedían nada, tenías que ir a una entrevista, te entregaban el material y te pagaban semanalmente por cantidad de cajas armadas.
Así que me aventuré ese lunes por la mañana en una galería oscurísima de Primera Junta, había ya gente esperando, un clima de desconfianza total. Las entrevistas las hacían en un local, la vidriera estaba tapada con una estantería y una tela enganchada atrás que no dejaba ver el interior. En los estantes unas cajitas mínimas de bajísima calidad, cuadradas, redondas, con forma de corazón, algunas estaban abiertas mostrando bochornosos anillos dorados en su interior.
Al rato vi salir a la primera tanda, se entraba de a tres. Eran dos personas grandes (hombre y mujer) y una chica, salían con bolsas en la mano. El “qué hago acá” fijo en la mente, acompañado por el “necesito plata ya” y el saber que me quedaban como mucho $50 hasta que saliera algo de trabajo y que en algún momento, inevitablemente, iba a llegar principio de mes con el alquiler, la luz, etc etc.
Finalmente entré, me tocó con dos chicos adolescentes. Adentro un escritorio, una vieja, dos sillas. Me quedé parada. Y ahí, no me queda muy claro cómo, la vieja desagradable desplegó unos modelos de cajitas, describió un sueldo genial y nos vendió una bolsa con materiales para hacer una pequeña primer tanda ("sean prolijos", me acuerdo que nos aconsejó), llevarla en dos o tres días y así quedar dentro del staff. Y cuando digo vendió lo digo literalmente, tuvimos que pagar algo así como $30 por los materiales.
Cuando atravesé la puerta del local para irme ya me sentí una idiota, sentimiento que se fue haciendo más fuerte cuando salí de nuevo a la realidad de Av. Rivadavia, y más cuando subí al 42 para volver al departamento de Fraga y reflexioné apenas sobre lo que había pasado. Y más cuando, después de aguantarme las ganas de tirar la bolsa en cada tacho de basura de cada esquina, puse los materiales sobre la mesa (dos cartones tamaño oficio, una plasticola de marca desconocida y unas hojas con explicaciones tipo billiken) y me di cuenta de que me resultaba incomprensible cómo transformar esos cartones en corazones.
Ayer me recordaron esta anécdota, y me reí durante interminables minutos. Pero me quedé pensando en lo terrible de este submundo de personas que viven de la estafa a gente que no tiene nada. Lo terrible de la vieja detrás del escritorio, que quién sabe por qué diminuto sueldo se dedica a hacer perder sus últimos $30 a personas que llegan desesperadas. Publican en el diario un aviso para gente que ya fue rechazada en tantos otros lugares, y lo real es que cuando llegás y te dicen que sí, que estás capacitado para esa tarea, les comprás cualquier cosa. Tan baja es la autoestima.
jueves, 15 de julio de 2010
domingo, 11 de julio de 2010
jueves, 8 de julio de 2010
llega otro fin de semana.
el intento de alejar la cama de la ventana resulto un fracaso.
parece que vuelve el tiempo de los canales de aire (siempre vuelve).
todavia dando vueltas sobre un viaje que no se por qué me resulta indigerible, no le encuentro el cierre, deberia entender ya que no todas las cosas cierran (y como me cuesta relajarme y dejar que queden abiertas y listo).
gozosa heladera llena de principio de mes.
comedor invertido.
sobrinitos unquillenses en unquillo.
djembé a la espera.
el intento de alejar la cama de la ventana resulto un fracaso.
parece que vuelve el tiempo de los canales de aire (siempre vuelve).
todavia dando vueltas sobre un viaje que no se por qué me resulta indigerible, no le encuentro el cierre, deberia entender ya que no todas las cosas cierran (y como me cuesta relajarme y dejar que queden abiertas y listo).
gozosa heladera llena de principio de mes.
comedor invertido.
sobrinitos unquillenses en unquillo.
djembé a la espera.
jueves, 1 de julio de 2010
jueves, 17 de junio de 2010

noche de viernes.
productora, cerveza en soledad.
noche de viernes.
noche.
al lado cumpleaños feliz, gente y musica de departamento.
redonditos llamando desde el mismisimo pasado.
"escribi como escribias antes"
(no cambies, no crezcas)
una vez mas me sorprende esta ciudad y este espejo.
y esta espera (quilmes, blem, el futuro llego hace rato).
esta insoportable individualidad, con su libertad y su libre albedrio.
el dormir frente al mundo.
elegir la pose o arriesgarse a todo.
-------------------------------------
(dice flor que hay q decir 'gracias por los servicios prestados' antes de tirar un par de zapatillas.. asi que 'gracias')
martes, 8 de junio de 2010
viernes, 2 de abril de 2010
sábado, 20 de marzo de 2010
de la vida vista desde el ocular del sueño
mi computadora me regala, inexplicablemente, un dia con su presencia viva.
prende, como si nada, y además conecta a internet.
y la prendi por nada, solo para ver si prendia (algo que no venia sucediendo ultimamente).
asi que escribo por escribir, mientras va bajando la cerveza nocturna.
cuando cruce desde el kiosco a mi casa hace un rato descubrí una farmacia enorme (ENORME) en la cuadra de mi casa, iluminadisima y con una balanza con un cartel de 'la balanza no funciona' como si estuviera de toda la vida, y para mi que no existia ese lugar, pero flor dice que quizas si y que siempre q bajamos esta cerrada, pero como va a estar siempre cerrada? no se.
despues estaba llegando al ascensor y habia un señor esperando, de los dos ascensores habia uno abajo como con una cinta de peligro y el otro regresando desde el lejanisimo piso 13. y yo pense que menos mal que no estaba sonando la alarma del ascensor abierto con la cinta de peligro, porque es insoportable esa alarma, y se lo dije al que estaba esperando, no se que parte inconexa de mi pensamiento le dije, pero me miro desconcertadisimo y me asintio con la cabeza queriendo sonreirme y miro para otro lado y por suerte al toque llego el ascensor.
pero no me conforme con eso, en un momento del viaje en el ascensor le pregunte '¿no va mas lento el ascensor?' (????????????????!!!!!!!!!!!!!!!!!!) y el silencio se multiplico por mil y me miro con miles de ojos a traves de todos los espejos............................................................... '...creo que no' me dijo, que me iba a decir..
se apago la computadora y se volvio a prender y el explorador me recupero la sesion, pero seguro en dos segundos se vuelve a apagar asi que fue, me voy a dormir.
prende, como si nada, y además conecta a internet.
y la prendi por nada, solo para ver si prendia (algo que no venia sucediendo ultimamente).
asi que escribo por escribir, mientras va bajando la cerveza nocturna.
cuando cruce desde el kiosco a mi casa hace un rato descubrí una farmacia enorme (ENORME) en la cuadra de mi casa, iluminadisima y con una balanza con un cartel de 'la balanza no funciona' como si estuviera de toda la vida, y para mi que no existia ese lugar, pero flor dice que quizas si y que siempre q bajamos esta cerrada, pero como va a estar siempre cerrada? no se.
despues estaba llegando al ascensor y habia un señor esperando, de los dos ascensores habia uno abajo como con una cinta de peligro y el otro regresando desde el lejanisimo piso 13. y yo pense que menos mal que no estaba sonando la alarma del ascensor abierto con la cinta de peligro, porque es insoportable esa alarma, y se lo dije al que estaba esperando, no se que parte inconexa de mi pensamiento le dije, pero me miro desconcertadisimo y me asintio con la cabeza queriendo sonreirme y miro para otro lado y por suerte al toque llego el ascensor.
pero no me conforme con eso, en un momento del viaje en el ascensor le pregunte '¿no va mas lento el ascensor?' (????????????????!!!!!!!!!!!!!!!!!!) y el silencio se multiplico por mil y me miro con miles de ojos a traves de todos los espejos............................................................... '...creo que no' me dijo, que me iba a decir..
se apago la computadora y se volvio a prender y el explorador me recupero la sesion, pero seguro en dos segundos se vuelve a apagar asi que fue, me voy a dormir.
jueves, 11 de marzo de 2010
miércoles
me aburro yooooooooooooooooooooooooooooooo me aburroooo
me comeria una pizza
o andaria en auto
o caminaria por el arcoiris
pero todo lejos de la productoraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
bastaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
quiero tormentaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa lluvia agua cae groseramente sobre el asfalto y todos gritannnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn gritaaaaaaaaaaaaaaaaaaannnnnnnnnnn tocan bocinaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa hasta que
de
repente
silencio
silencio lejos de la productora, sin computadora ni teléfono
una taza de te en el altillo
por la ventana
todo es verde
si
len
cio
sol invernal
salamandra, olor a leña
olor a monte
sol de después de la tormenta
y el mundo limpio
te
con
torta
de
manzana
y de repente la luna
tantas estrellas que casi no se puede ver el cielo
silencio de campo, que es soniditos varios que delatan vida en los rincones
y de repente
fiesta
fiesta ciudadana
gente gente gente gente
risa risa risa risa
musica
bailar y no bailar
tomar y no tomar
catarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrsis
y piensa
(ella)
en otro tiempo era otra, y la catarsis la imaginaba de otra manera
imagenes conocidas, como gritar frente al tren que pasa
ruido que ahoge el grito
y recuerda que catarsis era recital salto canto
y recuerda que lo cotidiano era esa casa entre las sierras
y que había un volver todos los dias a ese silencio a reponerse y encontrarse
y
piensa
"ahora
soy
otra"
y no está mal
pero soy otra
se queda con el pensamiento, mientras siguen pasando los office minutos
la office vida
piensa que no está mal, y que es un camino, y que está bien experimentar y etc etc
pero se da cuenta de cuánto
(cuánto!)
disfrutaría en este momento el que por la ventana aparezcan las siluetas de las montañas, casi ocultas en la noche, pero todavía mas oscuras que el cielo
cuánto disfrutaría (cuanto necesita) un poco de ese silencio vivo
cuanto le gustaria
no
perder
nunca
esa mirada
esa mirada a veces ingenua, a veces distinta, pero genuina
porque ella es eso
por qué (o para qué) negarlo
esa mirada de las personas que crecen en el interior
con esos otros tiempos
y ese otro humor
y ese otro pensamiento
esa faceta de sí misma que se despierta en algunos viajes, en algunas noches, en algunas charlas, en algunos lugares, con algunas personas
esa parte que la une a lo que era y a lo que, por lo tanto, es
y se da cuenta que no puede, no tolera, este estar mes tras mes en la oficina, el 100% de su tiempo, haciendo algo con lo que no se identifica, ni la llena de ninguna manera
una tarea que la va vaciando y la va cansando para hacer las cosas que si tiene ganas de hacer
y piensa
"que
hago?"
porque sabe que la vida es cada dia y que cada dia esta permitiendo que esta, su vida, pase
y sabe que es un pensamiento que tuvo mil veces antes
pero vuelve
y con fuerza
los pasos de cecilia por la escalera
terminó el día
nos vamos a casa
ana.-
me comeria una pizza
o andaria en auto
o caminaria por el arcoiris
pero todo lejos de la productoraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
bastaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
quiero tormentaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa lluvia agua cae groseramente sobre el asfalto y todos gritannnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn gritaaaaaaaaaaaaaaaaaaannnnnnnnnnn tocan bocinaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa hasta que
de
repente
silencio
silencio lejos de la productora, sin computadora ni teléfono
una taza de te en el altillo
por la ventana
todo es verde
si
len
cio
sol invernal
salamandra, olor a leña
olor a monte
sol de después de la tormenta
y el mundo limpio
te
con
torta
de
manzana
y de repente la luna
tantas estrellas que casi no se puede ver el cielo
silencio de campo, que es soniditos varios que delatan vida en los rincones
y de repente
fiesta
fiesta ciudadana
gente gente gente gente
risa risa risa risa
musica
bailar y no bailar
tomar y no tomar
catarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrsis
y piensa
(ella)
en otro tiempo era otra, y la catarsis la imaginaba de otra manera
imagenes conocidas, como gritar frente al tren que pasa
ruido que ahoge el grito
y recuerda que catarsis era recital salto canto
y recuerda que lo cotidiano era esa casa entre las sierras
y que había un volver todos los dias a ese silencio a reponerse y encontrarse
y
piensa
"ahora
soy
otra"
y no está mal
pero soy otra
se queda con el pensamiento, mientras siguen pasando los office minutos
la office vida
piensa que no está mal, y que es un camino, y que está bien experimentar y etc etc
pero se da cuenta de cuánto
(cuánto!)
disfrutaría en este momento el que por la ventana aparezcan las siluetas de las montañas, casi ocultas en la noche, pero todavía mas oscuras que el cielo
cuánto disfrutaría (cuanto necesita) un poco de ese silencio vivo
cuanto le gustaria
no
perder
nunca
esa mirada
esa mirada a veces ingenua, a veces distinta, pero genuina
porque ella es eso
por qué (o para qué) negarlo
esa mirada de las personas que crecen en el interior
con esos otros tiempos
y ese otro humor
y ese otro pensamiento
esa faceta de sí misma que se despierta en algunos viajes, en algunas noches, en algunas charlas, en algunos lugares, con algunas personas
esa parte que la une a lo que era y a lo que, por lo tanto, es
y se da cuenta que no puede, no tolera, este estar mes tras mes en la oficina, el 100% de su tiempo, haciendo algo con lo que no se identifica, ni la llena de ninguna manera
una tarea que la va vaciando y la va cansando para hacer las cosas que si tiene ganas de hacer
y piensa
"que
hago?"
porque sabe que la vida es cada dia y que cada dia esta permitiendo que esta, su vida, pase
y sabe que es un pensamiento que tuvo mil veces antes
pero vuelve
y con fuerza
los pasos de cecilia por la escalera
terminó el día
nos vamos a casa
ana.-
miércoles, 10 de marzo de 2010
viernes, 19 de febrero de 2010
domingo, 17 de enero de 2010
Extraño mundo
La jornada terminó más tarde de lo previsto. Descargamos el camión en la productora y salí apurada, fea, transpirada, a encontrarme con un compañero de la facultad en un bar por Palermo. Hernán me había invitado a escuchar una banda de jazz en El viejo indecente (Thames esquina Nicaragua), pero cuando llegué ya habían terminado de tocar (llegué muy tarde, muy cansada, muy transpirada a mi cita). Así que charlamos un rato, tomamos cerveza, rozamos un par de veces las manos, poniendo excusas. Que única, mágica, inigualable intensidad tienen esos momentos. Salimos y empezamos a caminar para el lado de mi casa (la de mi viejo), pasamos un momento por Conjuros, otro bar en el que había unos amigos de Hernán que lo estaban esperando, él saludó y seguimos caminando. Esa madrugada del 17 de enero del 2006 empezamos a salir.

Después de 15 días de tormenta interna bajé hoy del micro en la ciudad de Buenos Aires y me tomé el 108 a Palermo, a cuatro años exactos del 17 de enero del 2006. Caminé hasta Thames y Nicaragua, cargando el bolso y con un calor increíble, con la idea de tomar algo y alimentar este romanticismo que a veces me nace.
Pero resultó que El viejo indecente no existe más. En la esquina todo cerrado y lleno de andamios. Tuve que llamar a una amiga para que me confirme en internet que el bar ya no está.
Caminé desorientadísima hasta Uriarte y de ahí bajando para Córdoba, sobre el portón de Conjuros un cartel de “se alquila”.
Me paré en la esquina y me tomé un taxi a mi casa.

A 354,7 millones de km3
de agua
miles de preguntas que
se reducen a una
y que
nuevamente
se divide en miles
Así que dejé el bolso, y antes de hacer cualquier otra cosa busqué en el placard la caja de los cuadernos.
Decenas de cuadernos escritos desde los 12 o 13 años hasta ahora, que fueron de Unquillo a Cabana, de Cabana a Concepción Arenal, de ahí a Ravignani, Charlone, Fraga y finalmente Olazábal.
Agarré cada cuaderno y sin leer nada, lo despedacé y después corté cada hoja más chica y las metí en una bolsa de consorcio.
Más de 10 años de escritos. Mucha telenovela barata, crisis existencial, opiniones políticas, literarias, cinematográficas. Dibujos, recortes, datos. Pero también cosas más interesantes, que probablemente lamente en algún momento, cuentos, reflexiones.
Basta de buscar en el pasado un lugar desde el cual pararme y definirme.
En el pasado, en los lugares, en los objetos, en las personas.
Una caja menos para la próxima mudanza.

Así empieza este año.
Como un jazz.
Un jazz de esos tristes, caóticos, impredecibles.
Cuando transito las épocas, a veces muy largas, de baladas de Arjona y Cristian Castro jaja pido por favor que llegue el jazz, pero cuando llega el jazz deseo tanto que vuelva el tranquilo, seguro, inmóvil tiempo de las baladas..
Atardecer de octavo piso.
Después de 15 días de tormenta interna bajé hoy del micro en la ciudad de Buenos Aires y me tomé el 108 a Palermo, a cuatro años exactos del 17 de enero del 2006. Caminé hasta Thames y Nicaragua, cargando el bolso y con un calor increíble, con la idea de tomar algo y alimentar este romanticismo que a veces me nace.
Pero resultó que El viejo indecente no existe más. En la esquina todo cerrado y lleno de andamios. Tuve que llamar a una amiga para que me confirme en internet que el bar ya no está.
Caminé desorientadísima hasta Uriarte y de ahí bajando para Córdoba, sobre el portón de Conjuros un cartel de “se alquila”.
Me paré en la esquina y me tomé un taxi a mi casa.
A 354,7 millones de km3
de agua
miles de preguntas que
se reducen a una
y que
nuevamente
se divide en miles
Así que dejé el bolso, y antes de hacer cualquier otra cosa busqué en el placard la caja de los cuadernos.
Decenas de cuadernos escritos desde los 12 o 13 años hasta ahora, que fueron de Unquillo a Cabana, de Cabana a Concepción Arenal, de ahí a Ravignani, Charlone, Fraga y finalmente Olazábal.
Agarré cada cuaderno y sin leer nada, lo despedacé y después corté cada hoja más chica y las metí en una bolsa de consorcio.
Más de 10 años de escritos. Mucha telenovela barata, crisis existencial, opiniones políticas, literarias, cinematográficas. Dibujos, recortes, datos. Pero también cosas más interesantes, que probablemente lamente en algún momento, cuentos, reflexiones.
Basta de buscar en el pasado un lugar desde el cual pararme y definirme.
En el pasado, en los lugares, en los objetos, en las personas.
Una caja menos para la próxima mudanza.
Así empieza este año.
Como un jazz.
Un jazz de esos tristes, caóticos, impredecibles.
Cuando transito las épocas, a veces muy largas, de baladas de Arjona y Cristian Castro jaja pido por favor que llegue el jazz, pero cuando llega el jazz deseo tanto que vuelva el tranquilo, seguro, inmóvil tiempo de las baladas..
Atardecer de octavo piso.
sábado, 9 de enero de 2010
Se sentó una vez mas frente al objeto, y forzando su creatividad lo transformó en gata peluda. Esas mismas gatas peludas que abundaban en el monte, y que Julián agarraba con la mano desafiando dolorosas picaduras. Ese monte de siempreverdes y ramas entrelazadas, que podían recorrer de árbol en árbol casi sin bajar al suelo. El objeto-gata peluda se movió sucio, deconcertado, descontextualizado. Se movió frente a sus ojos sobre la higiénica, limpia, insulsa mesada.
"Si la vida te da más de cinco razones para seguir"
("se fuerza la máquina")
"Si la vida te da más de cinco razones para seguir"
("se fuerza la máquina")
miércoles, 6 de enero de 2010
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