Se sentó una vez mas frente al objeto, y forzando su creatividad lo transformó en gata peluda. Esas mismas gatas peludas que abundaban en el monte, y que Julián agarraba con la mano desafiando dolorosas picaduras. Ese monte de siempreverdes y ramas entrelazadas, que podían recorrer de árbol en árbol casi sin bajar al suelo. El objeto-gata peluda se movió sucio, deconcertado, descontextualizado. Se movió frente a sus ojos sobre la higiénica, limpia, insulsa mesada.
"Si la vida te da más de cinco razones para seguir"
("se fuerza la máquina")
sábado, 9 de enero de 2010
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