domingo, 30 de enero de 2011
La luna en algún lugar.
Y el alcohol, que calma la cabeza pero profundiza el deseo.
Las sillas del bar parecen más incómodas que hace un rato. La mesa demasiado baja, las paredes demasiado cerca.
El silencio, que en otro momento o con otra gente hubiera sido perfecto, se torna desesperante.
La luna también estaba presente la noche de la gruta. Los tres amigos de 12 o 13 años suben por el camino de tierra hasta la cima. Se sientan con el licor y el atado de cigarrillos mirando el infinito, de espaldas a la virgen, que se vuelve invisible entre las piedras.
Cuántas veces las mismas historias.
La mano está tan cerca que sabe que con un mínimo movimiento puede tocarla, y entre tocarla y no tocarla una decisión imposible porque, sabe, no se vuelve de ese movimiento.
Tan cerca.
Muchas ventanas iluminadas esta madrugada. Cuánta gente estará sentada en su sofá con la tele prendida, y cuánta otra gente escuchando música y pensando en el miedo que le dan el sofá y la tele tanto si es un futuro cercano como si es un futuro inalcanzable.
Aunque sea en el tiempo perfecto, con la persona que elige, que tan feliz es sentado en su sofá?
Y que tan feliz es si se mantiene al margen del cómodo, tentador, aparentemente inocente sofá?
Tiembla el estadio por el pogo. En el cielo un eclipse. Los corazones reventando las gargantas, deshaciéndose en transpiración y renaciendo.
Si ves que estoy dando todo no me mientas. Porque el hecho en sí es anécdota, pero la mentira se integra al cuerpo y ya no puedo separarlos.
Y el alcohol, que calma la cabeza pero profundiza el deseo.
Las sillas del bar parecen más incómodas que hace un rato. La mesa demasiado baja, las paredes demasiado cerca.
El silencio, que en otro momento o con otra gente hubiera sido perfecto, se torna desesperante.
La luna también estaba presente la noche de la gruta. Los tres amigos de 12 o 13 años suben por el camino de tierra hasta la cima. Se sientan con el licor y el atado de cigarrillos mirando el infinito, de espaldas a la virgen, que se vuelve invisible entre las piedras.
Cuántas veces las mismas historias.
La mano está tan cerca que sabe que con un mínimo movimiento puede tocarla, y entre tocarla y no tocarla una decisión imposible porque, sabe, no se vuelve de ese movimiento.
Tan cerca.
Muchas ventanas iluminadas esta madrugada. Cuánta gente estará sentada en su sofá con la tele prendida, y cuánta otra gente escuchando música y pensando en el miedo que le dan el sofá y la tele tanto si es un futuro cercano como si es un futuro inalcanzable.
Aunque sea en el tiempo perfecto, con la persona que elige, que tan feliz es sentado en su sofá?
Y que tan feliz es si se mantiene al margen del cómodo, tentador, aparentemente inocente sofá?
Tiembla el estadio por el pogo. En el cielo un eclipse. Los corazones reventando las gargantas, deshaciéndose en transpiración y renaciendo.
Si ves que estoy dando todo no me mientas. Porque el hecho en sí es anécdota, pero la mentira se integra al cuerpo y ya no puedo separarlos.
lunes, 24 de enero de 2011

hay algo de esta tendencia a sorprenderme de más, es verdad, pero ahora, tragando cerveza para relajar las tres jornadas, vuelvo a pensar en ese sueño que tuve, a fin del año pasado, en el que por un problema del día antes de rodaje teniamos que salir todos en bici, todo el equipo técnico a filmación en bicicleta por la ciudad, y ahora este rodaje de bicicletas, y muchos, muchos del equipo rodando por todas partes, y no es que haya hecho muchos comerciales de bicicletas, de hecho creo que nunca vi antes un comercial de bicicletas, en fin, me sorprende, y mas ahora, con la cerveza.
y me hicieron acordar hoy a laguna negra, y pensar que ahora mismo, en este instante, ese lugar existe, en la noche oscurisima, esa profundidad.
por que sera que cuando viene el dia me parece irrelevante o indiferente o in-doloro tantas cosas que de noche se que son ciertas y me traspasan. un poco me doy cuenta que me parece que en unquillo me pasa que casi todo el tiempo es de noche, metaforicamente hablando, alla de dia puedo todavia diferenciar las verdades. por supuesto eso es mas cansador y mas dificil que saber que de ultima mañana sin cerveza, y sin musica, y sin cansancio puedo volver a ver la vida con calmos ojos diurnos.
es que las cosas que mas verdaderas me parecen son las que en el fondo me provocan dolor, cuando me digo "esto es asi" y esa frase penetra hasta el fondo, entonces pienso "esto es cierto" y no se si esta bien eso, probablemente no este bien.
me pongo mal cuando pienso lo mala que soy para el laburo que hago, y me tranquilizo cuando pienso que no quiero ser buena para esto, no quiero trabajar de esto ni ser como la gente que es buena para esto.
alguna salida tendre que encontrar.
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