jueves, 21 de agosto de 2014

Guión

El momento de leer un guion por primera vez, el guion de un proyecto en el que voy a trabajar. Cuando está todo en blanco desde la imagen, cuando el laburo entero es una posibilidad. Cuando todavía no hay ninguna preocupación ni responsabilidad, y es sólo una historia desconocida que toma forma en mi cabeza, fresca. La primer lectura, rápida y sensorial. Pregnante.

Sé que mañana la historia se va a fragmentar infinitamente, y que esas partes van a mezclarse y volver a ordenarse según otros muchos criterios. Mañana las escenas sorprendentes o fantásticas van a transformarse en objetos concretos, tiempos concretos,  personas concretas. Sé que me voy a sumergir inevitablemente en el mundo producción-rodaje, y que por momentos la historia que estoy leyendo hoy va a desdibujarse y perder sentido.  Y el sentido va a trasladarse a otro lugar, físico. Y viene el cansancio, las preocupaciones, pero también vienen los momentos por los que sigo eligiendo, cada vez, trabajar en este medio.

Y me parece loco y mágico que todo ese proceso sea necesario para llegar finalmente a un grupo de imágenes que pueda transmitir de nuevo esas sensaciones iniciales que salían del guion. Imágenes que den a otros la posibilidad de una primera lectura, sensorial y pregnante. Que todo ese esfuerzo, esa transpiración, ese grupo de gente activa, ese murmullo, se apague. El equipo entero mirando a cámara, en silencio, expectante.  El producto terminado. El resultado de ese tiempo de la vida de cada uno. Una ficción. 

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