El momento
de leer un guion por primera vez, el guion de un proyecto en el que voy a
trabajar. Cuando está todo en blanco desde la imagen, cuando el laburo entero
es una posibilidad. Cuando todavía no hay ninguna preocupación ni
responsabilidad, y es sólo una historia desconocida que toma forma en mi
cabeza, fresca. La primer lectura, rápida y sensorial. Pregnante.
Sé que
mañana la historia se va a fragmentar infinitamente, y que esas partes van a
mezclarse y volver a ordenarse según otros muchos criterios. Mañana las escenas
sorprendentes o fantásticas van a transformarse en objetos concretos, tiempos
concretos, personas concretas. Sé que me
voy a sumergir inevitablemente en el mundo producción-rodaje, y que por
momentos la historia que estoy leyendo hoy va a desdibujarse y perder
sentido. Y el sentido va a trasladarse a
otro lugar, físico. Y viene el cansancio, las preocupaciones, pero también
vienen los momentos por los que sigo eligiendo, cada vez, trabajar en este
medio.
Y me parece
loco y mágico que todo ese proceso sea necesario para llegar finalmente a un
grupo de imágenes que pueda transmitir de nuevo esas sensaciones iniciales que
salían del guion. Imágenes que den a otros la posibilidad de una primera
lectura, sensorial y pregnante. Que todo ese esfuerzo, esa transpiración, ese
grupo de gente activa, ese murmullo, se apague. El equipo entero mirando a
cámara, en silencio, expectante. El
producto terminado. El resultado de ese tiempo de la vida de cada uno. Una
ficción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario