viernes, 18 de julio de 2014

Hace un momento con Manu en el auto. La noche neblinosa, el frío, la llovizna sobre el vidrio. El olor a bolso y viaje. El olor a despedida. Olor a infancia, sensación de infancia. Manu manejando a la terminal, y en la panza de su novia un bebé. Hace un momento el micro parecía lejano, casi como si no fuera a solidificarse. Pensé eso y pensé "todavía no sé si subiré al micro". Ahora el Manu, el auto, la tranquera, las plantas húmedas, el barro, los perros en la galería, todo eso se aleja.